martes, 24 de julio de 2012

El gabinete Jiménez


Raúl Wiener

Cayó Valdés. El ministro Conga se fue sin resolver Conga. ¿Cuántos muertos podíamos habernos ahorrado si esto hubiera ocurrido antes, por ejemplo, después del inolvidable patinazo de Kepashiato?

Pero hasta ahí nomás podemos celebrar el resultado, porque el gabinete que reemplazará al que se va, esta hecho de una materia que ya es una marca del gobierno Humala:

(a) algún ministro, el del protagonismo de la víspera, se convierte en el nuevo premier, cuando la gente lo que estaba esperando son verdaderos cambios; (b) se mantiene la mayor parte de ministros, especialmente el núcleo tecnoburocrático subordinado a Castilla, que además sigue ganando espacios; (c) algunos ministros parten y son reemplazados por viceministros que se suponía eran el staff técnico del titular; (d) entran algunos elementos nuevos que parecen un salpicón sobre un viejo cuadro, y que generalmente tienen escasa significación política.

Veamos algo del detalle. Lo que distingue al nuevo primer ministro Juan Jiménez Mayor, es su reciente papel en colocar en
crisis el proceso por las ejecuciones extrajudiciales durante la operación Chavín de Huántar, a través de una avalancha de peritos internacionales pagados por el Estado, con el objeto de limpiarlo como era reclamado por las Fuerzas Armadas, y seguidamente su oposición abierta a la sentencia de Villa Stein a favor del Grupo Colina, que equivale a poner un límite para no terminar arrastrados por el juego Fujimorista.
Este papel que resume el perfil que busca el gobierno: conceder en
derechos humanos, pero no dejar que se le vayan al cuello, lo encarna Jiménez e indica lo que este tema va a ser en lo que sigue.

Esto es tanto más evidente si se considera que en Justicia, el nuevo premier está dejando a su viceministra y en Defensa está colocando a su “agente especial” ante la Corte Interamericana en el caso Chavín de Huántar, Pedro Cateriano, que hace unos días suscribió el tema de los peritos y se convirtió en hombre de confianza del gobierno.

Con estos dos nombramientos se confirma el estilo gubernamental de constituir núcleos de poder en el gabinete en el que cada ministro clave tiene sus ministros satélites. Pasó con Valdés hasta que cayeron sus fichas del Interior y Defensa, y se repite con los ministerios agregados de Jiménez.

Pero si vamos a hablar de eso, el que no tiene pierde es Castilla que agrega uno o más ministros en su dominio cada vez que hay un cambio general. Ya habíamos sumado seis carteras subordinadas al MEF:
energía y Minas, Vivienda, Transportes, Producción, Inclusión Social y Trabajo. Ahora suma un sétimo socio con el ingreso de Milton Von Hesse, jefe de ProInversión, ni más ni menos que a Agricultura.

Tómese nota que ninguno de los hombres y mujeres de Castilla ha variado a lo largo del gobierno, lo que indica que para algunos debe ser un buen negocio asociarse con él. Agricultura en manos de ProInversión y bajo influencia del MEF es una pésima noticia, tal vez una de las peores de la noche.

Otros nombramientos van a dejar la interrogante de lo nuevo: no se sabe qué podrá hacer un otrora respetable exjefe del Inpe en la función del Interior, en medio de la crisis de seguridad existente. Falta información en relación a la nueva ministra de salud, pero es difícil imaginar que alguien pueda hacerlo peor que lo hizo Tejada, que ahora podrá volver a ser árbitro. De veras no hay mucho más que decir del cambio producido.

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