Cipriani interviene en la campaña electoral, no para hablar sobre los valores cristianos, sino para intentar acallar el recuerdo de las esterilizaciones forzadas perpetradas por la dictadura del delincuente Alberto Fujimori, representado ahora por su hija Keiko.
En un comunicado, Cipriani se refirió a las conversaciones que tuvo con los candidatos de esta contienda electoral y dijo que no se mencionó una política de esterilizaciones, sino que se habló del respeto a la vida.
No obstante, resulta extraño que el Arzobispo critique la discusión sobre las esterilizaciones en pleno proceso electoral.
¿Habrá perdido el juicio o la vergüenza?
Ningún candidato tiene que pedir permiso a Cipriani para tocar los temas que crea conveniente durante la campaña electoral.
Como dice Cipriani, ningún candidato habló de una política de esterilizaciones. Hay que recordar que en su campaña electoral el delincuente tampoco habló de las esterilizaciones, simplemente las aplicó violando los derechos humanos de cerca de 300 mil mujeres y unos 20 mil hombres pobres.
¿Por qué se opone a hablar de las esterilizaciones?
¿Por qué se opone a hablar de las esterilizaciones?
Porque Cipriani, como durante la época de la dictadura convirtió su oficio en adulación al delincuente Alberto Fujimori, no tuvo la valentía de condenar las esterilizaciones forzadas de su régimen. Eso se lo recordó Mario Vargas Llosa, por eso, en lugar de dedicarse a sus labores pastorales, arremetió contra el escritor, quien estaba cumpliendo con un rol muy cristiano al condenar esos crímenes.
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